Cambio climático desde una óptica andaluza

Las diferentes especies de pinos, clave en la predicción del cambio climático

  • Investigadores de la Universidad de Huelva realizan un análisis que prevé cuáles serán las zonas en las que estos árboles pervivirán a mayor temperatura.

El profesor Pablo Hidalgo, uno de los autores del estudio. El profesor Pablo Hidalgo, uno de los autores del estudio.

El profesor Pablo Hidalgo, uno de los autores del estudio. / Josué Correa (Huelva)

Las distintas variedades de una especie y cómo éstas se adapten al ecosistema suponen otra clave para predecir efectos del cambio climático. Esa es la conclusión a la que llegaron investigadores del Departamento de Ciencias Integradas de la Universidad de Huelva (UHU) a través de un estudio para conocer la distribución potencial de tres especies de pino mediterráneo a lo largo del presente siglo en Andalucía.

Este análisis permitirá elaborar planes de reforestación ante las previsiones de aumento de temperaturas y descenso de precipitaciones como consecuencia del cambio climático. En el estudio titulado Ecological niche modelling of three Mediterranean pine species in the south of Spain: a tool for afforestation/reforestation programs in the twenty-first century, y publicado en la revista New Forests, los científicos de la Onubense predicen tendencias dispares para estas tres especies de pino piñonero, carrasco y resinero.

Así, mientras el pino piñonero ampliaría su área potencial expandiéndose hacia el este de la región, el pino carrasco y el resinero reducirían progresivamente su distribución actual. "Estos últimos ocuparían lugares de mayor altitud donde poder sobrevivir a la aridez climática, de manera que las poblaciones ubicadas en zonas más bajas disminuirían", explica uno de los autores del estudio, el biólogo Javier López Tirado, junto al experto en botánica Pablo Hidalgo.

Ambos han basado en distintas variables -mayoritariamente climáticas o ambientales- para encontrar aquellas áreas geográficas que, dentro de un territorio de aproximadamente 8,7 millones de hectáreas, se ajustarán a las necesidades de estas especies arbóreas. Se trata de crear así modelos de distribución de especies (MDE) a partir de los que obtener mapas potenciales. Un estudio prevé cuáles serán las zonas en las que estos árboles pervivirán a mayor temperatura.

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