INVESTIGAR EN JAÉN

Cada olivo tendrá su mochuelo

  • Dos grupos de investigación de la Universidad de Jaén participan en un proyecto para recuperar la biodiversidad del olivar andaluz · La iniciativa está coordinada por SEO/Birdlife con la colaboración de la Diputación de Jaén y el CSIC.

Un equipo de la Universidad de Jaén. Un equipo de la Universidad de Jaén.

Un equipo de la Universidad de Jaén.

Dos participantes del proyecto, durante su visita a un olivar.

Hace apenas tres décadas era fácil encontrar mochuelos en los olivos andaluces. No resultaba complicado cruzarse con bandadas de tórtolas. Ni disfrutar de los colores de especies como el verderón, el verdecillo, el jilguero o el alzacola rojizo. Hoy, muchas de estas especies han disminuido de manera notable y, en algunas zonas de Andalucía, están extinguidas. Lejos de tirar la toalla, la organización SEO/Birdlife ha impulsado un proyecto para recuperar la biodiversidad del olivar andaluz, que se extiende a lo largo de 1,6 millones de hectáreas. Para ello se ha aliado con la Estación Experimental de Zonas Áridas del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Diputación de Jaén y la Universidad de Jaén, quien participará aportando el saber hacer de dos grupos de investigación: uno centrado en la Ecología, evaluación y conservación de la vegetación mediterránea y otro en el Marketing. El programa cuenta con un presupuesto de 2,8 millones de euros cofinanciados por la Comisión Europea, la Interprofesional del Aceite de Oliva y la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero.

Entre los 66 millones de olivos de Andalucía se esconde un amplio abanico de especies animales y vegetales de gran importancia. Pero esta biodiversidad empezó a caer a finales de los años 80. “La mayor crisis de biodiversidad en los olivares tradicionales estuvo relacionada con la entrada de España en la PAC. Y estuvo provocada principalmente por la intensificación del cultivo y por la eliminación sistemática de vegetación natural que convivía con los olivos en setos, taludes, cunetas y arroyos o cualquier superficie no productiva del olivar”, explica José Eugenio Gutiérrez, delegado territorial de SEO/BirdLife en Andalucía. Es precisamente en esas zonas improductivas de los olivares donde se va a trabajar. El equipo de trabajo liderado por la entidad de conservación de la naturaliza va a restaurar caminos, arroyos, linderos o cárcavas. Y para ello se van a reintroducir especies vegetales locales, se instalarán cajas nido, se repondrán charcas y refugios… “La idea principal es mejorar el hábitat. Actualmente en esas zonas improductivas no hay nada, porque el hábitat del olivar está muy machacado, pero pronto habrá zonas de refugio y alimento”, destaca Gutiérrez.

Los especialistas que participan en el proyecto ya han empezado los primeros trabajos. Todo ha comenzado con la medición de la biodiversidad de 20 olivares de toda Andalucía. Una evaluación que permite hacer una fotografía de cómo se encuentran esta veintena de áreas. Una vez obtengan más información, pasarán a una segunda fase de actuación sobre el territorio para mejorar el hábitat. Y, en la recta final del proyecto, dentro de cuatro años, se volverá a evaluar la biodiversidad. “Ahí podremos ya saber qué actuaciones han sido las más positivas”, añade el biólogo de SEO/Birdlife, que las conclusiones se podrán exportar a olivares de todos los países mediterráneos. “Es importante destacar que el olivar es muy importante para la conservación de la biodiversidad en Europa. Entre otros aspectos porque es el cultivo mayoritario de toda la cuenca mediterránea”, asegura Gutiérrez, que subraya también el hecho de que los principales espacios naturales estén rodeados de olivos, como ocurre en Andalucía. Basta pensar en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura o las Villas o lugares como la laguna salada de Fuente de Piedra.

El proyecto también se ha querido ligar con la rentabilidad, con la intención de implicar aún más al sector olivarero. Para ello, se desarrollará una certificación que avalará que los aceites producidos en un olivar determinado respetan y fomentan la biodiversidad. Así, ese aceite se podrá etiquetar bajo la denominación Olivares Vivos, que será una “marca de garantía” para esa producción. Los procesos de certificación de la marca estarán avalados científicamente y la rentabilidad estará asegurada por una estrategia comercial adecuada, así como de un esfuerzo de promoción que desarrollará la propia Universidad de Jaén. “De nada servirá si los consumidores no conocen perfectamente qué hay detrás de la marca Olivares Vivos”, explica Eva María Murgado, especialista en Marketing y Mercados del aceite de oliva que forma parte de uno de los grupos de investigación de la Universidad de Jaén involucrados en este proyecto. Un programa que arranca ahora su camino y que, si llega a destino como es esperado, recuperará gran parte de la biodiversidad perdida en el territorio andaluz. Y facilitará que, de nuevo, sea fácil volver a encontrar a cada mochuelo en su olivo. 

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