Tribuna de octubre

Objetivo: mejorar las competencias

María Isabel Ramírez María Isabel Ramírez

María Isabel Ramírez

Para educar a un niño se necesita a toda la tribu”. De forma simplificada para un artículo breve, esa sería la frase que refleja la tarea universitaria al modo en que yo la entiendo. Hay dos elementos fundamentales que pueden deducirse de esa frase. En primer lugar, la constatación de que la enseñanza, en cualquier etapa educativa -incluida la universitaria- no es exclusivamente cuestión de método, modelo didáctico, recursos o medios. La educación es un proceso enmarcado en las relaciones humanas y es a través de ellas donde cobra sentido.

En segundo lugar, el proceso educativo tiene como finalidad hacer a los estudiantes “competentes”. Pero no sólo competentes como abogados, ingenieras, enfermeros o historiadoras. El objetivo final de la Educación Superior es incorporar a la sociedad a miembros competentes de la misma: ciudadanos activos y responsables que ,además, serán la vanguardia política, artística, científica y cultural de la sociedad del futuro más inmediato.

Desde esa perspectiva y entendiendo al estudiante universitario de forma holística, cobran sentido los ámbitos de trabajo del Vicerrectorado de Estudiantes y Empleo que tengo el honor de dirigir.

Nuestra primera tarea es coordinar los mecanismos de acceso a la Universidad. No me refiero exclusivamente a la realización de las pruebas de acceso o al proceso de preinscripción. Esos aspectos son relativamente sencillos. Me refiero a acompañar y orientar toda la etapa del tránsito entre el bachillerato y el grado universitario. En Andalucía, según los datos del Ministerio de Educación, más de un 25% de estudiantes abandonan sus estudios de grado en los dos primeros cursos. Casi un 18% en el primer año de estudios universitarios. Ese dato, además de un fracaso económico, supone miles de fracasos personales en todas nuestras universidades. Sin entrar en las causas -diversas- esa cifra apunta a la tarea común, junto con la administración autonómica, de diseñar y ejecutar planes que faciliten la toma de decisiones previas a la elección de grado y que permitan una tutorización personalizada a los estudiantes de nuevo ingreso. La Universidad de Almería se ha comprometido con esa tarea y estamos colaborando con la Consejería de Educación para poner en marcha ese programa de tránsito, orientación y tutorización.

Nuestra segunda línea de trabajo es la del empoderamiento de nuestros estudiantes. Las alumnas y alumnos universitarios son adultos, con opiniones, inquietudes y aspiraciones personales que debemos tener en cuenta. En el ámbito interno los estudiantes canalizan todo ese conjunto de intereses a través de sus representantes. Estos desempeñan una labor fundamental, no sólo porque trasladan las necesidades del colectivo de estudiantes a la institución, sino porque, cómo miembros de los diferentes órganos de gobierno universitarios, transforman a la Universidad misma en un entorno de corresponsabilidad en la que sus opiniones son imprescindibles. A través de la Comisión de Asuntos Estudiantiles, que está constituyéndose este curso, se abren vías de colaboración entre los representantes de estudiantes y el Vicerrectorado de Estudiantes y Empleo.

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