Relevo generacional Jóvenes agricultores y ganaderos, la esperanza de un sector primario envejecido

  • Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía logra la inserción de más de medio millar de nuevos profesionales en el sector primario con un programa que los guía hasta que están instalados en la agricultura o la ganadería

Jesús Medina, joven ganadero en su explotación de Olvera (Cádiz).

Jesús Medina, joven ganadero en su explotación de Olvera (Cádiz).

Más de medio millar de jóvenes andaluces se dedican a la agricultura o la ganadería gracias al proyecto de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía para fomentar el relevo generacional en el sector primario. Han participado en el programa Intermediación experta en los procesos de relevo generacional para la incorporación de jóvenes al sector agrario y a los consejos rectores de las cooperativas, enmarcado en la línea 3 para el Fomento del Emprendimiento Social, dentro del Programa de Apoyo a la Promoción y el Desarrollo de la Economía Social para el Empleo.

Está financiado por la Consejería de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía y su objetivo es facilitar la incorporación de jóvenes a la actividad agraria al mismo tiempo que los impulsa para que formen parte de los órganos de decisión de sus cooperativas.

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía trabaja desde diferentes áreas y de un modo trasversal para lograr que los jóvenes participantes se conviertan en profesionales del sector primario.

Los guía en todo el proceso burocrático y técnico, les facilita el acceso a la financiación o les tutoriza la elaboración de un plan empresarial.

Con rostro propio

Las historias de Sacramento Ramírez Toledo y Jesús Medina Pérez, ambos participantes en el proyecto de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, son ejemplo de esta nueva savia, fundamental en el relevo generacional del sector agroalimentario.

Sacramento Ramírez Toledo tiene 33 años y desde niña concibió la agricultura como parte de su vida. Sus padres son agricultores. Sus abuelos también lo fueron. Ahora es ella la que lleva las riendas de su propia explotación de olivar tradicional en el municipio gaditano de Olvera.

Estudió empresariales y trabajó en una oficina durante un tiempo. Pero siempre adoró el campo. Casada y con dos hijas, no tardó en entender que la agricultura le daba todo lo que ella necesitaba: libertad de horarios, conciliación y una recompensa por un trabajo que le apasiona, el de cultivar su explotación. De ahí que nadie se sorprendiera cuando decidió dedicarse al sector primario de forma profesional.

La joven explica cómo el apoyo de los técnicos la federación, a través de la cooperativa Los Remedios-Picasat de Olvera, fue crucial en todo momento: le tramitaron la Ayuda a la Primera Instalación de Jóvenes Agricultores (que le concedieron en 2019) y le guiaron con la tramitación burocrática o con la inscripción y realización de los cursos obligatorios para dedicarse a la agricultura.

Superada la burocracia, en la actualidad combina su pasión por la agricultura tradicional (tiene olivares de una y tres patas con cubierta vegetal) con la mecanización en el proceso de recolección o de aplicación de productos fitosanitarios. Calidad y rentabilidad no tienen por qué estar reñidas y así lo demuestra en su trabajo diario.

Al igual que Sacramento, Jesús Medina Pérez, de 27 años, se acogió al proyecto de la federación de cooperativas para que le guiaran en el comienzo de su carrera profesional en la ganadería. Hijo de ganadero, siempre tuvo clara su vocación.

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Hoy en día, tiene una explotación de caprino de leche y ovino de carne. Cría cabras de raza malagueña pura para leche y de segureña cruzada para carne, productos que comercializa a través de la cooperativa Los Remedios-Picasat. “En la raza malagueña tenía especial interés, ya que se adapta muy bien al terreno, es una raza noble y tiene una lactancia mayor”, explica.

Jesús Medina tiene un hijo de apenas un año y le encantaría que él siguiera la tradición familiar. Reconoce que el entorno rural le gusta por encima de cualquier otro hábitat y no querría abandonarlo nunca. Varios de sus amigos también se han quedado a vivir en el pueblo y se dedican al sector primario.

Representan una nueva generación que apuesta por seguir llenando de vida los pequeños municipios.

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