Bajo el ala de EADS

  • El grupo de Ingeniería y Tecnología de Materiales de la Universidad de Cádiz sortea la crisis de la financiación de la I+D gracias a una relación científica de 13 años con la multinacional aeronáutica europea

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Mariano Marcos, investigador principal del grupo de Ingeniería y Tecnología de Materiales y Fabricación de la Universidad de Cádiz, está moderadamente satisfecho. Trece años de colaboración científica con EADS en el campo de la mecanización de materiales estratégicos en la industria aeronáutica le permiten capear el temporal con relativa facilidad. “El interés del sector por renovarse y hacer aviones con mejores prestaciones requiere que la investigación esté muy actualizada”, indica. También juega a favor que gran parte de la demanda proceda de Asia y, por tanto, sufra menos el embate de la crisis.

La colaboración de este equipo con las diferentes empresas del grupo EADS comenzó en 2000 con un primer proyecto sobre el taladrado en la industria aeronáutica. A partir de ahí siguió enganchando contratos y acuerdos de colaboración en I+D orientados también hacia el mecanizado y fresado periférico de alta velocidad, es decir la búsqueda de fórmulas para cortar piezas de aviones a gran velocidad sin perder perfección ni eficacia en el resultado.

El punto fuerte del grupo es conseguir que los procesos industriales relacionados con los materiales en la industria aeronáutica sean más sostenibles, económicos, funcionales y eficaces. Uno de sus últimos contratos con EADS es el diseño de herramientas que tengan una vida más larga. “De esa forma conseguimos mayor rentabilidad económica, se gana sostenibilidad porque se generan menos residuos y se consume menos energía, y si se necesitan menos lubricantes y refrigerantes también lograremos más eficiencia ambiental”, todo ello con el objetivo final de obtener piezas de mayor calidad y rendimiento funcional.

El grupo gestiona el Laboratorio de Metrología de la Universidad de Cádiz a través del que prestan soporte tecnológico a las empresas desde hace lustros. Sin embargo, esa labor es meramente técnica, de ahí que Mariano Marcos ponga el acento sobre el valor añadido que tiene una relación científica a medio y largo plazo con la empresa.

La sombra que el director del grupo de Ingeniería y Tecnología de Materiales y Fabricación observa en el horizonte es el futuro de la I+D pública. “El problema es que no se puede retener el talento”, explica. “Las ingenierías todavía son una profesión demandada, nuestros ingenieros están muy solicitados en centros internacionales y es difícil retener a los investigadores jóvenes para inviertan cuatro años en hacer su tesis cuando saben que el futuro de la I+D está recortado”.

El grupo, compuesto por 12 investigadores permanentes y cinco contratados por proyectos, todavía no ha sufrido el éxodo de los jóvenes en gran medida gracias a los contratos de I+D con EADS “pero veo lo que hay alrededor y le veo las orejas al lobo”, confiesa su responsable. 

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